Más allá de la rutina básica, los “ingredientes activos” son los componentes clave en los productos de cuidado de la piel que abordan preocupaciones específicas como el acné, las arrugas o las manchas. Conocerlos te permite elegir productos más efectivos.
Ácido Hialurónico: Es un hidratante potente que puede retener hasta 1000 veces su peso en agua. Es ideal para todo tipo de pieles, especialmente para la piel seca y deshidratada, ya que ayuda a rellenar la piel y a reducir la apariencia de líneas finas.
Retinol (derivado de la Vitamina A): Considerado el “estándar de oro” en el antienvejecimiento. El retinol estimula la producción de colágeno, reduce arrugas, mejora la textura de la piel y disminuye la apariencia de manchas. Se recomienda empezar con concentraciones bajas y usarlo por la noche, ya que puede hacer que la piel sea más sensible al sol.
Niacinamida (Vitamina B3): Es un ingrediente versátil que ayuda a reducir la producción de sebo, minimizar los poros, mejorar la textura de la piel y fortalecer la barrera cutánea. Es excelente para pieles grasas y con tendencia al acné, así como para unificar el tono de la piel.
Vitamina C: Un poderoso antioxidante que protege la piel del daño causado por los radicales libres, unifica el tono de la piel y estimula la producción de colágeno. Se usa comúnmente en los sueros de la mañana para potenciar la protección solar.

